Un nuevo estudio realizado por investigadores italianos revela que los anticuerpos antitransglutaminasa –un marcador serológico para el diagnóstico de la enfermedad celíaca– pueden producirse temporalmente en niños con enfermedades infecciosas, independientemente de la ingestión de gluten.

La celiaquía o enfermedad celíaca se caracteriza por una intolerancia permanente al gluten (una proteína presente en el trigo, la cebada y el centeno) en personas genéticamente predispuestas a tal enfermedad. Para estas, esta sustancia desencadena una reacción autoinmune e inflamatoria en el intestino que daña sus tejidos y por lo tanto requiere su eliminación permanente de la dieta. El diagnóstico de la celiaquía se basa en una combinación de datos clínicos, histológicos (la biopsia del intestino delgado es esencial para la confirmación del diagnóstico) y serológicos (obtenidos por medio de un análisis de sangre). En la actualidad, de todos los exámenes serológicos, la dosificación de anticuerpos antitransglutaminasa se considera una de las pruebas más específicas para el diagnóstico de la enfermedad.

No obstante, un nuevo estudio publicado en el mes de noviembre sugiere que los niveles de anticuerpos antitransglutaminasa también pueden ser elevados temporalmente en niños no celíacos que padezcan alguna enfermedad infecciosa.

Los investigadores recogieron muestras de sangre de 222 niños con diversas enfermedades infecciosas y las examinaron en busca de anticuerpos antitransglutaminasa y antiendomisio, otro marcador para el diagnóstico de la celiaquía. En el caso de los niños que dieron positivo en uno o en los dos exámenes, se analizó además la presencia de marcadores genéticos de la enfermedad (moléculas HLA DQ2 y DQ8, las cuales se cree que son necesarias para el desarrollo de la celiaquía), así como de anticuerpos para las siguientes enfermedades infecciosas: virus Epstein-Barr, rotavirus, adenovirus, echovirus y coxsackievirus. Los investigadores también estudiaron los resultados de las pruebas de detección de anticuerpos antitransglutaminasa realizadas en 1276 niños sanos (sin procesos infecciosos).

De los 222 niños infectados, nueve (el 4%) obtuvieron resultados positivos en anticuerpos antitransglutaminasa. De entre estos, solamente uno dio positivo en los marcadores genéticos de celiaquía (para este niño el diagnóstico de la enfermedad se confirmó a través de la biopsia del intestino y pasó entonces a seguir una dieta exenta de gluten). En los otros ocho niños, los niveles de anticuerpos antitransglutaminasa y antivirales volvieron a la normalidad un año después, a pesar de haber realizado una dieta con gluten. La prevalencia de los niveles elevados de antitransglutaminasa entre los niños infectados también fue significativamente mayor que la prevalencia de estos anticuerpos en los niños sanos (ocho positivos de 222 niños infectados en contraposición a once positivos de 1276 niños sanos).

La investigación también reveló que los anticuerpos antitransglutaminasa producidos por la presencia de infecciones en niños no celíacos tienen las mismas propiedades biológicas que los antitransglutaminasa producidos en celíacos, es decir, tienen el mismo potencial para dañar los tejidos intestinales (obsérvese que por tanto las infecciones crónicas pueden ir acompañadas no sólo de niveles más altos de anticuerpos, sino también de daños en la mucosa intestinal).

Los investigadores concluyen el estudio sugiriendo que el aumento de los niveles de anticuerpos antitransglutaminasa no ocurre exclusivamente por la presencia de la celiaquía, sino que puede representar un fenómeno inmunológico desencadenado por infecciones virales, una observación que los profesionales de la salud deben tener en cuenta a la hora de determinar y diagnosticar la presencia –o ausencia– de la enfermedad celíaca.

Fuente: SpecialGourmets

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