La vida sin gluten


El 90% de los celíacos no sabe que lo son. Las consecuencias de esta enfermedad hereditaria pueden ser tan severas que es fundamental un diagnóstico precoz.

 

La marraqueta, la cerveza y hasta la hostia de los católicos tienen en común que poseen gluten, un grupo de proteínas presentes en el trigo, centeno, la cebada y la avena.
Junto a un amplio grupo de alimentos, están literalmente prohibidos para los intolerantes al gluten o celíacos. Al ingerir estas proteínas, estas personas reaccionan con una alergia intestinal: sufren un daño en las vellosidades del intestino delgado, lo que produce una mala absorción de nutrientes.
Es más frecuente en mujeres, pero afecta a todas las edades. Generalmente se desencadena después del destete, cuando comienza el consumo de alimentos con gluten. Los síntomas clásicos son diarreas con hinchazón, gases, dolor abdominal, constipación y deposiciones con grasa. Además de fatiga, irritabilidad y úlceras bucales.
En niños, produce retraso del crecimiento. En mujeres puede provocar el retraso de la primera menstruación, incluso infertilidad y abortos, los que afortunadamente se pueden evitar con una dieta adecuada.
Otras maneras menos frecuentes de manifestación pueden ser epilepsia, anemia que no responde a la falta de hierro, colon irritable, osteoporosis en jóvenes, hipotiroidismo, diabetes mellitus tipo 1, artritis, ataxia (descoordinación en los movimientos) y depresión.
En pacientes no tratados puede favorecer la aparición de cáncer del aparato digestivo.

En Argentina y Brasil 1 de cada 200 habitantes son celíacos. En Chile se estima que son 75 mil personas las afectadas, pero sólo el 10% lo sabe.

 

Difícil de pesquisar
Es difícil de diagnosticar debido a las variadas formas de presentación. Uno de los grandes problemas es que en algunas personas hay ausencia de síntomas; incluso en los exámenes todo parece normal (forma latente).
“En ocasiones la enfermedad celíaca permanece silenciosa, casi sin dar síntomas durante parte de la vida, hasta que una infección, un embarazo o un fármaco la desencadenan”, señala el Dr. Ernesto Guiraldes, jefe del grupo de gastroenterología pediátrica de la Facultad de Medicina UC.
“En el 95% de los casos el diagnóstico es correcto. El problema es cuándo sospechar que alguien pudiera ser portador de esta enfermedad”, indica el Dr. Juan Francisco Miquel, gastroenterólogo de adultos de la UC. La manera de confirmar el diagnóstico es a través de exámenes de sangre y biopsia intestinal.
Y con respecto al tratamiento, el único efectivo es una dieta estricta sin gluten de por vida. “Si se respeta, habrá una total recuperación del intestino delgado”, señala Cecilia Castillo, pediatra nutrióloga y directora de la Fundación Convivir. Esta institución se preocupa de mejorar la calidad de vida de los celíacos a través de la difusión de información.
Para ayudar a cuidar la dieta, Convivir certifica los alimentos y medicamentos con el logo “Sin gluten, controlado por Convivir” que aparece en los envases.

Se estima que un 14% de los familiares de los celíacos desarrollan esta intolerancia, por eso es necesario que ellos también sean evaluados.

 

RECOMENDACIÓN
No guardar en un mismo lugar alimentos con y sin gluten, porque éstos pueden contaminarse con restos de esta proteína.

Controlarse periódicamente.

 

Fuente: Revista Nro.141 Por Pilar Gaete

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