Síndrome de intestino irritable


Si experimentas episodios de estreñimiento y diarreas; si notas algo parecido a la flema en tus heces fecales; si te molesta una sensación de llenura casi perenne, o padeces de gran flatulencia, y a veces te dan cólicos o sientes dolores abdominales, harías bien en consultar a un gastroenterólogo porque es probable que sufras el síndrome de intestino irritable.

 

Aunque todavía no se conoce bien la causa de este trastorno, algunos expertos creen que se debe a una alteración nerviosa en los músculos que forman el tracto intestinal. Dichos músculos están diseñados para contraerse y hacer avanzar el bolo fecal hasta el recto. Sin embargo, en las personas que padecen el síndrome de intestino irritable (SII), estos movimientos parecen ser mucho más rápido y, por ende, los alimentos se desplazan por los intestinos a mayor velocidad.

 

Otros expertos también consideran que las hormonas pueden contribuir al desarrollo del SII, ya que éste afecta más a las mujeres que a los hombres.
Hay ciertas comidas que pueden empeorar la situación, como son los productos lácteos, porque contienen lactosa. Algunas frutas y las bebidas carbonatadas, como los refrescos, también pueden agravar los síntomas. Claro, no todas las personas experimentan las mismas reacciones a diferentes tipos de alimentos, así que eres tú quien tiene que fijarse qué es lo que te produce exceso de gases, cólicos, diarreas, etc., y tratar de eliminar esas comidas.
 

Asimismo, algunas personas que padecen el SII afirman que cuando están en situaciones de mucho estrés empeora su situación. Esto es algo que debes monitorear y entonces trata, en la medida de lo posible, de eliminar los agentes estresantes en tu vida.

 

Por ejemplo, durante mi época de estudiante universitario, notaba que cada vez que matriculaba la asignatura Estadística, el estómago se me alteraba de manera preocupante, y conste que no padezco del SII. Además, la primera gripe que apareciera en la universidad enseguida me atacaba. Al parecer, el estrés que me producía esa asignatura me debilitaba el sistema inmunitario y los patógenos externos celebraban verdaderas orgías dentro de mi cuerpo.
Para evitar que se me afectara el promedio general de puntos, amén de la salud, me di de baja dos veces de esa clase. Cada vez que lo hacía mi estado de ánimo mejoraba de manera notable. Finalmente, la matriculé en un semestre de verano, sin añadir otras asignaturas. Como reduje mi grado de estrés al mínimo, pasé la Estadística con una calificación aceptable y apenas sentí los embates del estrés. He ahí la importancia de eliminar los agentes estresantes en tu vida.

 En muchos casos, las personas que padecen el SII no tienen que acudir al médico de inmediato. Basta con hacer varios cambios en su estilo de vida y en sus hábitos de alimentación. Por ejemplo, algunas personas que padecen el síndrome me han dicho que el incremento de alimentos ricos en fibra les ha ayudado mucho. Los frijoles, los granos integrales, los vegetales y las frutas contienen gran cantidad de fibra.  Sin embargo, hay quien prefiere tomar suplementos con fibra en vez de ingerir algunos o todos los alimentos antes mencionados porque, según ellos, les ocasionan muchos gases y malestar estomacal.  Por eso te digo que lo más indicado es que tú mismo vayas probando qué es lo que mejor te asienta.

Las bebidas alcohólicas, el chocolate, la cafeína, ciertos edulcorantes, los refrescos, la col, la coliflor, el brócoli y las legumbres pueden causar gases, así que tal vez no te convenga comerlos. Incluso mascar chiclets es perjudicial para algunas personas que padecen el SII.

 

Trata de beber la mayor cantidad de agua que puedas, ya que es necesario que te mantengas hidratado. Si sabes que los productos lácteos te caen mal, prueba con otros alimentos para obtener el calcio que tus huesos necesitan. El salmón, las almendras y el jugo de naranja son ricos en calcio. Consulta con un nutricionista para que te informe de otros muchos alimentos que contienen calcio y vitamina D.

Si las diarreas son frecuentes, habla con tu médico para que te recete algún fármaco para controlarlas, sobre todo si estás tomando otros medicamentos, ya que puede producirse una reacción adversa en tu organismo.

A veces las diarreas pueden interferir con tu vida social o laboral. Hay momentos en que te puedes sentir desalentado y algo deprimido. Si te ocurre algo así, convérsalo con tu médico. Si notas que dicho especialista no es muy receptivo a tus emociones, pues trata entonces de ir a ver a un psicólogo. Piensa que es una persona que te estará escuchando sin juzgarte y que probablemente te guiará hacia la mejor forma, de acuerdo con tus características personales, de lidiar con tus problemas. Cualquier persona puede beneficiarse de una consulta con un especialista de la mente. No hay que estar “loco” para ello.

 

Si te han diagnosticado esta enfermedad, es conveniente que aprendas todo lo más que puedas sobre la misma. Eso no sólo te ayudará a comprender mejor lo que te ocurre, sino que te permitirá controlar los síntomas de manera más eficaz. Es muy importante que identifiques los agentes que desencadenan tus malestares y aprendas a eliminarlos.

Si eres de las personas que gustan de participar en grupos de apoyo, averigua con tu médico o en el Departamento de Gastroenterología de un hospital cercano, si hay otros con el mismo síndrome que se reúnan semanal o mensualmente para conversar sobre sus problemas y progresos.

 

Fuente: ibsgroup.org

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