La dieta del celíaco


La creencia que los productos alimenticios sin trigo, avena, cebada y centeno tienen menos calorías o que se elaboran sin grasas es un mito ya que para elaborarlos, para que sean ricos y de aceptación al paladar, suelen tener un aumentado contenido de grasas.
A la hora de realizar “dietas” para bajar de peso, hay una fuerte tentación por elegir aquellas con resultados en poco tiempo y sin esfuerzos, que hacen cambiar drásticamente nuestra manera de comer, haciéndola restrictiva. En la mayoría de los casos, pueden afectar la salud. Se denominan “dietas de moda” o “milagrosas” y, desafortunadamente, siguen en vigencia desde hace varios años. La “dieta del celíaco para bajar de peso sin tener celiaquía” forma parte de ellas.

Se fundamenta en realizar una alimentación para celíacos (consumir alimentos con ausencia de gluten) sin ser celíaco, afirmándose en la creencia que es baja en calorías o “light”, que favorece la disminución de la distensión abdominal y que es más saludable. En definitiva, se basa en el consumo de carnes (pescado, pollo, vacuna, cerco), verduras, frutas, legumbres, lácteos, frutos secos, huevos, productos panificados sin gluten, aceites, azúcar, etcétera. Sin embargo, esta fundamentación carece de evidencia científica que la avale.

Cabe destacar que la alimentación de personas que tienen enfermedad celíaca y aquellas personas que tienen alergia o sensibilidad al gluten diagnosticada, se basa en que únicamente pueden consumir alimentos y productos alimenticios que no contengan Tacc (trigo, avena, cebada y centeno), ni que hayan estado en contacto en su manipulación y conservación. En estas personas el consumo del gluten resulta tóxico porque les provoca atrofia en las vellosidades del intestino que impide la correcta absorción de los nutrientes. 

La creencia que los productos alimenticios sin trigo, avena, cebada y centeno tienen menos calorías o que se elaboran sin grasas es un mito ya que para elaborarlos, para que sean ricos y de aceptación al paladar, suelen tener un aumentado contenido de grasas, por ende mayor aporte calórico. Además, algunos productos alimenticios están fabricados con almidones altamente refinados, lo que hace que tengan alto índice glucémico. 

Una de las consideraciones más importantes a tener en cuenta de la “dieta del celíaco” es que generan deficiencia en el aporte de micronutrientes, porque una gran parte de estos productos de panificación tienen contenido reducido de algunas vitaminas y minerales. Por tal motivo, es importante que las personas que deban realizar una alimentación con ausencia de gluten tengan un adecuado asesoramiento con especialistas en nutrición para complementar las deficiencias de las vitaminas D y B, calcio, hierro, magnesio y zinc. 

Además, las consultas a tiempo con los especialistas sobre los avances en los tratamientos o sobre nuevas productos alimenticios son fundamentales para no cometer errores que después pueden generar riesgos indeseados para la salud. 

Otro punto para prestar atención es lo económico. A pesar del incremento en la oferta de alimentos o productos alimenticios sin Tacc, y a pesar de que productos –como fideos, empanadas, pastas, galletitas y alfajores– se encuentran con mayor facilidad en las despensas, dietéticas y supermercados (en sectores especiales), se consiguen a mayor precio que los alimentos de panificación habitual, principalmente de trigo. 

Es más, si se quiere ir a comer afuera (restaurantes, bares, cafeterías) resulta más complicado que comer en casa, ya que el comensal se tiene que asegurar sobre cómo fue preparado su plato y qué ingredientes se usaron.

Por otro lado, un aspecto positivo de esta “dieta” es que restringir el consumo de los alimentos que contienen gluten puede favorecer el descenso de peso por la disminución del consumo de hidratos de carbono refinados como pan, galletas, facturas; también el alcohol como la cerveza, entre otros alimentos altamente calóricos. Sin embargo, es difícil de seguirla a largo plazo y no es más saludable si no se tiene celiaquía.

Las dietas de “moda” del momento no dejan de aparecer y están siempre en auge hasta que llega una nueva y la destrona. Para realizar un tratamiento de descenso de peso que priorice una buena calidad de vida con relación a la salud es primordial: recibir educación alimentaria nutricional para la incorporación de hábitos alimentarios saludables, realizar actividad física en forma regular según las necesidades individuales de cada persona, y por último pero no menos importante, recibir apoyo familiar.

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