La diabetes y la enfermedad celiaca se heredan


Las dos enfermedades están relacionadas pues ambas tienen su origen en una alteración del sistema inmune. Así, la presencia de la celiaquía es mucho más elevada entre los diabéticos tipo 1 que entre el resto de la población.

Cuando las dos enfermedades aparecen juntas, Sigue leyendo

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Relacionan el autismo con la enfermedad celíaca en la madre


Los investigadores continúan buscando la causa o causas del autismo. Un estudio realizado por el Departamento de salud mental de la Facultad de salud pública Bloomberg de la Universidad de Johns Hopkins, relaciona el autismo y los trastornos del espectro autista con enfermedades autoinmunes en la madre. Ya se sabía que las madres con antecedentes de diabetes tipo 1 y artritis reumatoide tienen mayor riesgo de tener un bebé autista, el nuevo estudio añade la enfermedad celíaca a esta lista.

El riesgo de autismo en el hijo de una madre con alguna de estas enfermedades, es tres veces superior a la media en el caso de las celíacas, y entre 1,5 y 2 si padecen alguna de las otras dos enfermedades. La investigación no tiene significación clínica pero abre el camino a nuevos estudios sobre el origen del autismo.

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Diabetes contra Celíaca


Si bien anteriormente les hemos dado a conocer notas que relacionan la Celiaquía con la Diabetes, además de las alteraciones en el sistema inmune y la EC, o simplemente las efermedades autoinmunes que se pueden detectar “al mismo tiempo” y por último como prevenir la Diabetes, el día de hoy me he encontrado al entrar al grupo Celíacos Mexicanos de Facebook, que había sido creado un nuevo tema de debate en el foro titulado Diabetes contra Celíaca, el cual ha llamado mi atención gratamente, por tratarse de un estudio realizado por jóvenes mexicanas, les comparto textualmente la información

Somos alumnas de tercer trimestre, estamos realizando un trabajo de investigación titulado “Diabetes contra Celíaca”. El objetivo de dicha investigación es encontrar las principales causas que conllevan a confundir ambas enfermedades, sobre todo la Enfermedad Celíaca (EC) con diabetes.
Al momento de conformar el marco teórico de la investigación, nos percatamos que existen factores ambientales, inmunes y genéticos; este ultimo factor muy importante y determinante en ambas enfermedades. Con el siguiente cuestionario esperamos obtener resultados satisfactorios, esperamos contar con su ayuda para enriquecer nuestro trabajo y poder corroborar la hipótesis: “Sí la información sobre enfermedad celíaca tanto a nivel medico como general es poca, entonces, es fácil confundir con trastornos más comunes como la diabetes.”

1. ¿Desde hace cuanto tiempo padece Enfermedad Celíaca (EC)?
2. ¿Qué síntomas presentó antes de que le diagnosticaran EC?
3. ¿Tiene antecedente de familiares con diabetes?
4. ¿Pensó que podría ser diabetes antes de acudir al medico?
5. Cuándo fue por vez primera al medico, ¿Cómo la diagnosticó?
6. ¿Le realizó alguna prueba específica ó solo la prescribió debido a sus síntomas?
7. ¿Quedo satisfecho con el diagnostico ó busco una segunda opinión medica?
Las personas con EC tienen un estilo de vida diferente y por tanto un estado nutricional estricto.
8. ¿Cuál ha sido la parte más difícil de adaptarse a su nuevo estilo de vida?
9. ¿Considera que tiene relación la diabetes y la EC?
10. ¿Le han sugerido algún tratamiento propio para diabéticos?

Consideramos que la Enfermedad celíaca debería tener mayor difusión, puesto que la prevalencia es mayor de lo que se cree, no solo en México, sino en el mundo.

Gracias por su colaboración, informaremos más adelante la dirección donde pueden consultar el trabajo completo de la investigación.

Espero que puedan ayuda a este estudio, ya que pocas veces se nos presta esta atención, pueden dar respuestas aquí en el blog, en el grupo Celíacos Mexicanos, o bien en el siguiente correo: chikitaviolenta18@hotmail.com

Linaza, moda saludable


Es común oír comentarios sobre las bondades que ofrece esta semilla e, incluso, no faltan quienes la califican de maravillosa, ya que se dice que ayuda a bajar de peso, mejora la digestión y controla los niveles de glucosa y colesterol en la sangre. ¿Qué tanto hay de cierto en esto?

Muchos piensan que la linaza es el “último grito de la moda” en cuanto a nutrición se refiere, gracias a que se ha desatado importante campaña publicitaria en la que se divulgan testimonios de usuarios satisfechos y especialistas en naturismo o herbolaria, quienes no dejan de enfatizar los notables y múltiples beneficios que aporta a la salud. Lo cierto es que antes de salir corriendo a comprar este producto, conviene detenerse un instante e informarse para saber qué tan cierto es lo que se difunde.

De inicio vale recordar que el lino (Linum Usitatissimum) y su semilla, la linaza, son viejos conocidos de la humanidad. Egipcios, babilonios y griegos cultivaron esta planta desde hace al menos 5,000 años para obtener alimento e importante fibra de uso textil, además de que la empleaban con fines medicinales; de hecho, se sabe que uno de los padres de la Medicina occidental, Hipócrates (460 al 377 antes de nuestra era), recomendaba su uso para tratar malestares digestivos y enfermedades de la piel.

La linaza puede comerse sola, ya que su agradable sabor recuerda al de la nuez, o puede combinarse con otros granos para elaborar pan o granola; también se le tritura para obtener su aceite, el cual se destina al consumo humano o a la elaboración de productos cosméticos, pues ayuda a mantener óptima humectación en la piel.

Su uso tradicional, sobre todo en Asia, la señala desde hace siglos como remedio para irritación en estómago e intestinos, además de que se emplea con otros ingredientes en la elaboración de fórmulas para padecimientos respiratorios o de la vejiga y conductos por los que viaja la orina (uréteres y uretra). También se ha empleado para atender enfermedades de transmisión sexual, como gonorrea, aunque no hay evidencia científica que avale este hecho.

Polémica incursión
Investigaciones recientes han encontrado que la linaza contiene varios compuestos y elementos nutricionales de gran valor que son los responsables de su actual popularidad; entre los más notables están:

  • Fibras solubles. Tienen la propiedad de aumentar la sensación de saciedad, reducir el apetito y disminuir la absorción de azúcares y colesterol.
  • Ácidos grasos esenciales. La linaza contiene estos dos elementos que el organismo humano necesita pero que es incapaz de producir: el ácido linolénico (omega 3) y el linoleico (omega 6). Sin embargo, posee más del primero, sobre el cual se ha informado que debe consumirse en mayor cantidad debido a que ayuda a prevenir enfermedades del sistema circulatorio y cáncer.
  • Fitoestrógenos. Son compuestos vegetales que producen los efectos de los estrógenos (hormonas femeninas) aunque su estructura bioquímica no es igual. La linaza es rica en una familia de estas sustancias, la de los lignanos, a la que se atribuye también la cualidad de prevenir tumores, principalmente en senos.
  • Proteínas. Útiles para fabricar, reemplazar y recuperar las células de los tejidos y para producir hormonas.
  • Vitaminas A, B, D y E. Indispensables para el organismo, ya que benefician a todos los sistemas e intervienen en el funcionamiento celular. Su deficiencia puede ocasionar enfermedades en la piel, falta de visión durante la noche, alteración en la coagulación sanguínea y descalcificación de huesos, por mencionar algunos padecimientos.
  • Sales minerales. Son necesarias para la formación de células y participan en la mayoría de reacciones químicas que ocurren en el organismo.

Los especialistas en medicina naturista afirman, no sin negarles la razón, que dichas sustancias otorgan a la linaza propiedades de las que pocos productos pueden presumir. Sin embargo, debemos mencionar que muchos nutriólogos llaman la atención acerca de la falta de investigaciones científicos que certifiquen estadísticamente la efectividad de la linaza en el tratamiento de enfermedades, por lo que, sin negar su utilidad dentro de una alimentación balanceada, se muestran poco entusiastas ante quienes declaran que este vegetal es la solución a varios de los problemas médicos que enfrentamos en la actualidad.

El por qué de lo anterior radica en que los estudios sobre los beneficios del omega 3 en el sistema circulatorio, por ejemplo, son aceptados por buena parte de la comunidad médica, pero a pesar de ello todavía no hay conclusiones definitivas sobre cuál es la dosis de esta sustancia que se debe incluir en la dieta habitual para prevenir padecimientos, y menos aún se cuenta con información certera sobre su uso con fines terapéuticos. De esta manera, aunque en teoría muchos de los productos a base de linaza que se encuentran en el mercado podrían contribuir al mejoramiento de la salud sólo por los elementos que contienen, es aventurado establecer si las cantidades de éstos son adecuadas para erradicar o controlar enfermedades.

Beneficios
Lo anteriormente dicho no intenta desmeritar a esta pequeña semilla, sino darle su justa dimensión y valor dentro de la dieta habitual. De cualquier forma, y con el fin de crear un panorama mucho más amplio al respecto, brindamos un recorrido a través de los atributos más difundidos sobre esta planta y las evidencias con que se cuentan hasta el momento para formarse una opinión.

Ayuda a la digestión. Se sabe que una cucharadita de aceite de linaza al día o dos de semillas, acompañadas de yogurt, ayudan en el tratamiento del estreñimiento, ya que incrementan la frecuencia de movimientos intestinales (actúa como laxante). En este aspecto no hay punto de discusión y todos los especialistas coinciden, ya que se sabe desde hace tiempo que la linaza contiene importante cantidad de fibra (pectina y mucílago, principalmente).

Las diferencias inician en cuanto a que estas semillas son recomendables para regenerar la flora intestinal, dar tratamiento a irritación estomacal o para aliviar los daños causados al colon por el uso de medicamentos, pues mientras los especialistas en naturismo afirman que el uso ancestral de la linaza en regiones del planeta como la Península Árabe es sustento suficiente para dar estas aseveraciones por ciertas, los médicos más apegados a estudios científicos sostienen que no hay evidencias claras ni definitivas por falta de investigaciones.

Prevención del cáncer. Esta cualidad no se ha comprobado del todo, aunque se estima que aproximadamente 30 compuestos contenidos en la linaza pueden prevenir el desarrollo de tumores malignos. Por ejemplo, se sabe que poblaciones humanas con dieta rica en fibra y fitoestrógenos, que son familias de compuestos contenidas en la linaza, presentan bajo índice de tumores en el seno. Asimismo, un estudio realizado con ratones en la Universidad de Duke (Estados Unidos) ha demostrado que los ácidos grasos omega 3 ayudan a bloquear las sustancias que favorecen el desarrollo de células anormales en la próstata (glándula del sistema reproductor masculino, localizada delante del recto y debajo de la vejiga).

Aunque es fácil deducir que este alimento contribuye a prevenir el cáncer, no se sabe aún cuál es la cantidad más indicada para lograrlo. Por ello, si decide consumir linaza para reducir el riesgo de sufrir tumoraciones le recomendamos que, al mismo tiempo, siga otras medidas de utilidad, como incrementar el consumo de cereales integrales, frutas y verduras, sustituir carne roja o con mucha grasa por sus similares provenientes de aves o pescados, y erradicar el consumo de tabaco. La práctica de ejercicio diario también es de gran ayuda.

Colesterol y diabetes. Se sabe que la fibra reduce la absorción de grasas en el intestino a la vez que regula los niveles de glucosa, por lo que se estima que la linaza puede ser de utilidad para quienes desean combatir estos problemas, responsables en gran medida de infarto al cerebro o corazón (suspensión en el suministro de sangre a estos órganos debido a ruptura o taponamiento de vasos capilares). Empero, debe quedar bien claro que no es la cura a tan terribles padecimientos, sino que sólo es auxiliar en su tratamiento.

Nuevamente se debe mencionar que no existen estudios que permitan saber cuáles son las dosis que se deben consumir, por lo que hacemos hincapié en que quienes deseen incluir a la linaza en su dieta para regular colesterol o glucosa consulten a su médico y no la tomen como sustituto alguno de su terapia, la cual incluye monitoreo periódico de sangre, práctica deportiva, control de la presión arterial y dieta en la que, por lo regular, se disminuye el consumo de azúcar, grasa y harinas refinadas para dar preferencia a cereales integrales, frutas y verduras.

Climaterio o menopausia. Una dieta rica en alimentos que poseen fitoestrógenos ayuda a reducir los síntomas que sufren las mujeres al término de su vida reproductiva, de modo que la linaza contribuye a disminuir irritabilidad, depresión, bochornos (sensación de oleadas de calor) y riesgo de aumentar de peso que caracterizan a esta etapa y que se deben a la reducción en la cantidad de hormonas.

Para un resultado más efectivo se recomienda combinar la linaza con otros alimentos que poseen sustancias similares, entre ellos garbanzo, frijol, soya, trigo, cebada, avena, ginseng, ginkgo biloba, valeriana, brócoli, zanahoria, coliflor y espinaca. De cualquier forma, las mujeres en climaterio que deseen incluir linaza en su dieta deben consultar a su ginecólogo, ya que es probable que requieran tratamiento con hormonas sintéticas (terapia de reemplazo hormonal).

Reducción de peso. El alto contenido de fibra que caracteriza a esta semilla la convierte en auxiliar para dietas adelgazantes, ya que reduce la cantidad de grasa que absorbe el intestino y, al mismo tiempo, disminuye el apetito al generar sensación de saciedad en el estómago. Sin embargo, no hay régimen ideal que se base únicamente en el consumo de este producto.

Además de la linaza es necesario llevar a cabo alguna actividad física por lo menos 30 minutos al día, así como equilibrar el consumo de alimentos con ayuda de un nutriólogo, especialista que cuenta con la capacidad de estructurar un plan alimenticio que permita reducir el peso corporal del individuo tomando en cuenta sus necesidades de nutrientes.

Acumulación de líquidos. Los ácidos grasos de la ayuda a reducir la inflamación de tobillos e hinchazón en manos que algunas personas sufren, sobre todo mujeres en etapas previas a su período menstrual. No hay dosis sugerida, de modo que su consumo debe consultarse con el médico.

Afrodisíaco. Posee sustancias que ayudan a mejorar la circulación sanguínea y, por tanto, la irrigación a los genitales (masculinos o femeninos), pese a lo cual su ayuda es limitada debido a que no erradica ciertas dificultades que generan disfunciones sexuales, como pueden ser problemas psicológicos y estrés excesivo.

Salud de la piel. Se sabe que consumir esta semilla regularmente durante varias semanas hace que la epidermis luzca más tersa y suave, además de que la aplicación de aceite de linaza permite adecuada limpieza y nutrición tanto en el cutis como en el cabello. Se dice que también es auxiliar en el tratamiento de enfermedades como eccema producido por el Sol (presencia de ronchas rojas que provocan comezón intensa, irritación y úlceras diminutas) y psoriasis (inflamación y enrojecimiento de la piel que puede generar infecciones), pero sólo por su capacidad humectante.

Última recomendación
Los especialistas en naturismo insisten en que los mayores beneficios de la semilla del lino se obtienen cuando se consume en el desayuno con jugos, licuados, trozos de fruta, yogurt o ensaladas, si bien hay quienes aseguran que su efecto es mayor al tomarla con agua, luego de dejarla reposar toda la noche en este líquido. También es posible incorporar este producto en hot cakes, panqués y guisados con pollo o pescado, además de que algunas panaderías cuentan con pan de linaza o multigrano, ideal para acompañar alimentos o preparar emparedados.

Finalmente, se recomienda que la linaza no sea consumida por quienes padecen enfermedades del sistema digestivo muy severas sin antes consultar a un gastroenterólogo, además de que las personas con alergia se deben mantener atentas a posibles efectos negativos, como dolor intestinal intenso y diarrea. Asimismo, al incorporarla a la dieta habitual se deben consumir ocho vasos con agua al día, con el fin de ayudar a su correcto funcionamiento.

Fuente: saludymedicinas

La relación entre la celiaquía y una alteración del sistema inmunitario


Un equipo de investigación financiado en parte con fondos comunitarios ha descubierto cuatro trastornos del sistema inmunitario que pueden provocar celiaquía. Estos descubrimientos podrían conducir a nuevos tratamientos para esta enfermedad así como para la diabetes de tipo 1, relacionada con la primera. Los resultados del estudio se han publicado en la revista Nature Genetics.

El estudio recibió financiación mediante el proyecto COPACETIC («Patología de la EPOC [enfermedad pulmonar obstructiva crónica]: estudio de lagunas críticas, tratamiento precoz y conceptos innovadores»), financiado con 2,98 millones de euros a través del tema «Salud» del Séptimo Programa Marco (7PM). El estudio también recibió apoyo mediante las Acciones Marie Curie pertenecientes al Sexto Programa Marco (6PM).

La celiaquía es una enfermedad autoinmunitaria que afecta al intestino. Su origen reside en la intolerancia al gluten, una proteína responsable de la elasticidad de la masa de harina de trigo, cebada y centeno. La intolerancia al gluten es bastante común, ya que afecta a una de cada trescientas personas en Europa y Estados Unidos, y provoca una absorción de nutrientes deficiente. Los que la sufren deben eliminar de su dieta todo tipo de productos que contengan gluten como el pan y la pasta.

La celiaquía surge cuando el gluten de los alimentos inicia una reacción adversa en el intestino delgado. Se diagnostica a pacientes de todas las edades, incluso se dan algunos casos precoces en bebés destetados a los que se les ha empezado a alimentar con cereales. Sus síntomas son inflamación intestinal, estreñimiento y fatiga intensa. También se asocia a problemas tiroideos y la colitis ulcerosa, una enfermedad inflamatoria del colon. Si no recibe tratamiento, la celiaquía puede terminar por provocar anemia, fatiga crónica, pérdida de peso y atrofia ósea.

El profesor David van Heel de la «Barts and the London School of Medicine and Dentistry» (Reino Unido) aclaró que «ahora podemos explicar algunas de las perturbaciones concretas que provocan la celiaquía, como la reacción de los linfocitos T a las proteínas tóxicas del trigo, la eliminación de éstas por el timo durante la infancia y la respuesta del organismo a las infecciones víricas.»

«Ahora sabemos que muchos de estos factores de riesgo genéticos actúan alterando la cantidad de estos genes relacionados con el sistema inmunitario que sintetizan las células. De los datos podemos inferir que en la celiaquía intervienen cientos de factores de riesgo genéticos y en la actualidad podemos intuir con bastante seguridad la mitad de ellos.»

Gracias al estudio se descubrió que existe un riesgo compartido entre el gen asociado a la celiaquía y una gran cantidad de enfermedades inmunitarias crónicas comunes. Por ejemplo, el equipo ya ha constatado que la celiaquía guarda relación con la diabetes de tipo 1 y la artritis reumatoide.

Fuente: cordis.europa.eu

Clave para prevenir diabetes


Si bien este tema no se centra en la Enfermedad Celíaca, es bueno saber como prevenirlo ya que como se ha mencionado anteriormente, la EC tiene conexión .y mucha- con la diabetes.

Debido a obesidad, hipertensión, inactividad y consumo de sal o tabaco, 30% de los mexicanos sufre deterioro del endotelio o capa interna del sistema circulatorio. Este hecho, según ciertas hipótesis, es el precursor inmediato de atrofia del páncreas y aparición de diabetes.

Es común considerar a la diabetes como una enfermedad cuya característica principal es el incremento de la concentración de glucosa en sangre debido a la escasa o nula producción de insulina, hormona generada por el páncreas que permite que órganos y tejidos del cuerpo humano se alimenten con el azúcar circulante.

Aunque esto es cierto en lo general, dicha definición ignora dos importantes conclusiones derivadas de diversas investigaciones, las cuales indican que el daño hormonal que da origen a la diabetes tipo 2 (la de mayor incidencia en el mundo) ocurre a lo largo de muchos años y, sobre todo, se debe a una serie de hábitos perjudiciales para el sistema circulatorio o cardiovascular, concretamente para el tejido que cubre el interior de venas, arterias y corazón: el endotelio.

Lo anterior es de vital importancia para que muchas personas tomen conciencia de que tienen cierto riesgo de padecer diabetes pero, también, para que sepan que si toman las medidas pertinentes pueden evitar el surgimiento de la enfermedad y sus complicaciones.

A decir del Dr. Melchor Alpízar Salazar, director general del Comité Interdisciplinario de Diabetes, Obesidad y Enfermedades Cardiovasculares A. C. (CIDOEC), además de integrante emérito de la Academia Mexicana de Medicina del Primer Contacto (AMMPC), la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (Ensanut 2006) reveló que la población mexicana incurre en muchos factores de riesgo para su salud circulatoria, tales como presión arterial elevada, dieta con baja cantidad de frutas, verduras y fibra, altos niveles de colesterol, poca actividad física y consumo excesivo de alcohol, tabaco y sal.

De este modo, “la realidad que enfrentamos, ocasionada por cambios demográficos, sociales y de estilos de vida, favorece la presencia de nuevas enfermedades o el resurgimiento de otras, como cáncer en distintos órganos, adicciones, obesidad, hipertensión (presión arterial alta) y, principalmente, diabetes”.

Asimismo, advierte que en México existen altos índices de pobreza y desnutrición, pero a la vez “hemos adoptado una alimentación rica en grasas y azúcares que ocasionan sobrepeso, condición que favorece el surgimiento de enfermedades del sistema circulatorio. Sin ser alarmista, el exceso de peso corporal es un problema serio de salud pública que es necesario combatir”.

Y es que, acota el endocrinólogo, la diabetes no inicia cuando el paciente orina con frecuencia, tiene mucha sed o baja de peso sin causa aparente, pues dichos síntomas se presentan cuando ya hay daño considerable, sino que “médicos y población deben saber que el origen de la enfermedad se encuentra hasta 40 años antes de que se manifieste”, a causa de hábitos que afectan al sistema circulatorio.

¿Síndrome metabólico?
Es común escuchar que entre 10 y 12% de la población mexicana padece diabetes y que la mayoría no recibe tratamiento. Lo que pocas veces se dice es que de 35 a 37 millones de mexicanos (30% del total) son susceptibles de desarrollar el padecimiento debido a que sufren daño en el endotelio y, como la inmensa mayoría lo desconoce, no emprende medidas para mejorar su condición.

Cabe señalar que, más que un tejido, el endotelio puede considerarse un órgano que ayuda al desplazamiento de la sangre, ya que es capaz de hacer más ancho o angosto el espacio de que disponen venas y arterias para permitir el flujo sanguíneo. También evita, mediante la segregación de ciertas sustancias, la formación de coágulos o trombos debidos a la adherencia de plaquetas (células que forman barrera provisional en caso de hemorragia) y grasa en las paredes de las vías sanguíneas, sin olvidar que juega un papel importante en el intercambio de nutrientes y desechos que se da entre células sanguíneas y el resto del organismo.

Se calcula que su peso aproximado es 3.5 kilogramos y está conformado por millones de células, tantas que si las pudiéramos extender cubrirían un campo de futbol.

En opinión del Dr. Alpízar Salazar, un endotelio enfermo da lugar al “síndrome X, de disfunción o metabólico, el cual ocurre porque a pesar de que el endotelio se autorregula, los continuos y bruscos cambios de presión arterial, además del contacto con sustancias dañinas como las provenientes del tabaco, ponen en riesgo su equilibrio. Es como si expusiéramos sin protección a nuestra piel al Sol, viento, frío o agua”.

El síndrome metabólico se caracteriza por aumento de colesterol y triglicéridos (grasas), alto índice de glucosa en ayunas, obesidad central (grasa predominante en tejidos profundos del abdomen) e hipertensión. Durante su fase inicial no genera síntomas evidentes pero, advierte el endocrinólogo, “es la ‘raíz’ común de un ‘árbol’ formado por diabetes, enfermedad cardiovascular (que ocasiona paro cardiaco) y cerebrovascular (ruptura u obstrucción de vasos en el cerebro), así como presión sanguínea elevada”.

Abunda el experto: “Cuando el problema avanza tenemos que solucionarlo ‘podando’ cada una de estas ‘ramas’, lo cual es muy difícil y costoso pues, por ejemplo, para el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) representa más del 25% del gasto en atención médica. Lo ideal, sin duda, es la prevención: alentar a la población a evitar alcohol, tabaco, mal manejo del estrés e inactividad física”.

El endocrinólogo enfatiza que varios factores se combinan para crear problemas en el sistema cardiovascular: el endotelio dañado no puede revertir la formación de coágulos, a la vez que el exceso de grasa corporal genera sobreesfuerzo del páncreas, que produce más insulina. Esta hormona no es reconocida por las células, de modo que el azúcar no es absorbida por los tejidos y actúa en el torrente sanguíneo, junto con hipertensión, como una “lija” sobre las paredes de venas y arterias.

Detener su avance
El Dr. Melchor Alpízar afirma que el síndrome de disfunción tiene pocas manifestaciones durante los primeros años de su lenta evolución, al grado de que durante la primera década pasa desapercibido para el paciente, aunque ya existan ateromas o cúmulos de grasa en arterias.

Sin embargo, “cuando el páncreas del paciente se atrofia por sobreproducción de insulina y aparece diabetes, aproximadamente en la tercera década de evolución del padecimiento, el endotelio está ya muy inflamado. Si no se recibe atención, esto acelera la formación de coágulos (aterosclerosis), y el desprendimiento de uno de ellos puede generar obstrucción en corazón o cerebro, es decir, un infarto”.

Los desprendimientos de ateromas o trombos causan 70% de los fallecimientos por diabetes, aunque esto no siempre fue así. “En 1920 las personas con azúcar elevada morían por insuficiencia renal (incapacidad de los riñones para filtrar sangre), pero el estilo de vida actual hace que los decesos ocurran por infarto, pues éste ‘les gana’ a otras complicaciones e, incluso, se presenta en personas con síndrome metabólico antes de detectarles diabetes”.

Lo anterior muestra la escasa atención que prestamos a la salud del endotelio y, por ello, el endocrinólogo subraya: “si pudiéramos ver el interior de las vías circulatorias de los mexicanos, encontraríamos que en 30% de los casos hay tejido enfermo, lesionado y con coágulos. No nos damos cuenta del daño que ocasiona el estilo de vida moderno, ni de que una persona recién diagnosticada con diabetes tiene las arterias inflamadas desde años atrás”.

Por fortuna, enfatiza, la enorme cantidad de personas con síndrome metabólico puede aplicar medidas para revertir la lesión en su endotelio y evitar mayores complicaciones. Así, es importante que médicos y población en general identifiquen los indicadores del problema:

  • Obesidad abdominal. Se presenta cuando la medida de la circunferencia de la cintura es mayor a 102 centímetros en hombres y 88 centímetros en mujeres.
  • Exceso triglicéridos. Son cantidades superiores a 150 miligramos por decilitro (mg/dl).
  • Baja concentración de colesterol “bueno” (HDL). Se consideran cifras menores a 40 mg/dl en hombres y 50 mg/dl en mujeres.
  • Presión arterial elevada. Lecturas superiores a 130/85.
  • Glucosa elevada. Concentración en ayunas arriba de 110 mg/dl.

La presencia de tres de estos factores hace que una persona sea candidata a padecer síndrome metabólico y, por ende, requiere atención especializada para mejorar su dieta, consumir antioxidantes que eviten la formación de trombos e incorporar cierta rutina de ejercicio.

“Si el paciente detecta y maneja oportunamente su problema de obesidad central, además de que disminuye triglicéridos y consume micronutrientes y antioxidantes bajo supervisión médica, la insulina empieza a trabajar perfectamente”, enfatiza el especialista.

Por último, el Dr. Melchor Alpízar aclara que cualquier persona que al medir su cintura descubra que rebasa las cifras mencionadas puede asistir al endocrinólogo para recibir asesoría sobre cómo actuar ante su sobrepeso y para la realización de estudios de sangre. Además, subraya la necesidad de erradicar prácticas que perjudican al sistema circulatorio ya que, concluye, “la prevención de diabetes y otras enfermedades cardiovasculares depende de mantener saludable al endotelio”.

Fuente: saludymedicinas

Autoinmunidad: muchas enfermedades en una sola


Dallas- Las enfermedades autoinmunes, son una serie de enfermedades crónicas que pueden afectar todo sistema en el cuerpo, su blanco es de 75 por ciento mayor para las mujeres que hombres. En agrupaciones de familias estas son unas de las 10 mayores asesinas de mujeres bajo la edad de 60 años y actualmente está aumentando en Estados Unidos y a lo largo del mundo entero.

Todo el mundo tiene un sistema inmune – una defensa diseñada para defenderse contra enfermedades. Y en cada sistema inmune existen momentos en los que las células atacan al cuerpo en vez de a los invasores ajenos al cuerpo. Las investigaciones sugieren que esto es normal e inofensivo.
Pero en las personas con enfermedades autoinmunes, la respuesta autoinmune va en sobre marcha – y el sistema inmune daña al cuerpo. Existen más de 80 tipos de enfermedades autoinmunes, incluyendo el lupus, la diabetes tipo 1, celiaquía, esclerosis múltiple y la enfermedad de Crohn. Las enfermedades autoinmunes aunque son creadas por el sistema inmune, pueden crear síntomas en cualquier parte del cuerpo. Por ejemplo, la artritis reumatoide afecta los ligamentos, la enfermedad de Chron afecta el estómago.

Cincuenta millones de estadounidenses sufren de enfermedades autoinmunes, sin embargo la mayoría de ellos no pueden nombrar una sola condición relacionada a la enfermedad autoinmune. Muchos profesionales médicos también fallan al considerar las enfermedades autoinmunes.

Según un estudio de la Asociación Estadounidense de Enfermedades Relacionadas a la Autoinmunidad (AARDA) los pacientes promedio visitan a más de cuatro médicos en el lapso de cuatro años antes de ser diagnosticados. Mientras que números desproporcionados de mujeres son afectadas, los hombres también tienen enfermedades autoinmunes según lo muestra la noticia de que el Presidente John F. Kennedy sufría de enfermedad autoinmune. En otro estudio por el AARDA, el que encuestó a pacientes de ambos sexos, 44.6 por ciento habían sido informados por sus médicos previo al diagnostico que eran quejosos crónicos sin ningún problema médico verdadero.

Los investigadores creen que los factores que influyen en estas enfermedades autoinmunes son tanto genéticos como en el medio ambiente. También están de acuerdo en que los desordenes autoinmunes están creciendo a nivel mundial.

“Los estudios demuestran que la incidencia de esclerosis múltiple en Pandova, Italia se ha elevado de menos de 100 mil casos en 1979 a más de 400 mil en 1999”, dijo la directora ejecutiva del AARDA Virginia T. Ladd. “En Finlandia la incidencia de diabetes tipo 1 se ha multiplicado en los últimos 30 años. Adicionalmente la celiaquía es cuatro veces más común hoy en día en Estados Unidos de lo que era hace 50 años”.

A medida que los desórdenes autoinmunes prevalecen más, es importante que los profesionales en general – a menudo los primeros doctores en ver a los pacientes – estén más instruidos en los síntomas. Las mujeres en especial deberían también estar alerta de las enfermedades autoinmunes y los problemas que éstas pueden ocasionar.

Fuente: elextranewspaper.com

También puedes consultar una nota anterior relacionada con el tema en Celíacos en Red, este post lo tratamos en el mes de noviembre Enfermedades Autonimunes: Durmiendo con el enemigo