Diabetes contra Celíaca


Si bien anteriormente les hemos dado a conocer notas que relacionan la Celiaquía con la Diabetes, además de las alteraciones en el sistema inmune y la EC, o simplemente las efermedades autoinmunes que se pueden detectar “al mismo tiempo” y por último como prevenir la Diabetes, el día de hoy me he encontrado al entrar al grupo Celíacos Mexicanos de Facebook, que había sido creado un nuevo tema de debate en el foro titulado Diabetes contra Celíaca, el cual ha llamado mi atención gratamente, por tratarse de un estudio realizado por jóvenes mexicanas, les comparto textualmente la información

Somos alumnas de tercer trimestre, estamos realizando un trabajo de investigación titulado “Diabetes contra Celíaca”. El objetivo de dicha investigación es encontrar las principales causas que conllevan a confundir ambas enfermedades, sobre todo la Enfermedad Celíaca (EC) con diabetes.
Al momento de conformar el marco teórico de la investigación, nos percatamos que existen factores ambientales, inmunes y genéticos; este ultimo factor muy importante y determinante en ambas enfermedades. Con el siguiente cuestionario esperamos obtener resultados satisfactorios, esperamos contar con su ayuda para enriquecer nuestro trabajo y poder corroborar la hipótesis: “Sí la información sobre enfermedad celíaca tanto a nivel medico como general es poca, entonces, es fácil confundir con trastornos más comunes como la diabetes.”

1. ¿Desde hace cuanto tiempo padece Enfermedad Celíaca (EC)?
2. ¿Qué síntomas presentó antes de que le diagnosticaran EC?
3. ¿Tiene antecedente de familiares con diabetes?
4. ¿Pensó que podría ser diabetes antes de acudir al medico?
5. Cuándo fue por vez primera al medico, ¿Cómo la diagnosticó?
6. ¿Le realizó alguna prueba específica ó solo la prescribió debido a sus síntomas?
7. ¿Quedo satisfecho con el diagnostico ó busco una segunda opinión medica?
Las personas con EC tienen un estilo de vida diferente y por tanto un estado nutricional estricto.
8. ¿Cuál ha sido la parte más difícil de adaptarse a su nuevo estilo de vida?
9. ¿Considera que tiene relación la diabetes y la EC?
10. ¿Le han sugerido algún tratamiento propio para diabéticos?

Consideramos que la Enfermedad celíaca debería tener mayor difusión, puesto que la prevalencia es mayor de lo que se cree, no solo en México, sino en el mundo.

Gracias por su colaboración, informaremos más adelante la dirección donde pueden consultar el trabajo completo de la investigación.

Espero que puedan ayuda a este estudio, ya que pocas veces se nos presta esta atención, pueden dar respuestas aquí en el blog, en el grupo Celíacos Mexicanos, o bien en el siguiente correo: chikitaviolenta18@hotmail.com

Bebés celíacos ¿cómo saberlo?


 

La enfermedad celíaca es una condición genética, en la que el bebé nace predispuesto a padecerla. Sin embargo muchos de ellos no presentan síntomas al nacer y puede desencadenarse en cualquier etapa de su vida.

De todos modos debemos tener en cuenta que para que las manifestaciones celíacas aparezcan no alcanza solamente con el factor genético, se requiere también de la ingesta de cereales responsables de provocarla, Por eso los bebés que se alimentan solamente de leche materna, no presentan síntomas hasta que se les incorporan adecuadamente los alimentos sólidos alrededor de los 4 o 5 meses dependiendo de las recomendaciones pediátricas. Es a partir de la incorporación de este tipo de cereales en la dieta de un bebé, que surgen las primeras evidencias.

Debido a su origen genético la celiaquía, tiene también un alto componente hereditario, por lo tanto cuando algún familiar sufre de esta enfermedad, como madres debemos estar muy atentas a que nuestro bebé al incorporarle los cereales, pueda desarrollarla, sobre todo si las personas familiares que lo padecen son padres, abuelos o hermanos, ya que existe un 10 % de probabilidades de padecerla.

Ahora bien si los que lo padecen son parientes de segundo grado, tíos o primos se extiende a un 40 % de posibilidades de desarrollo y entre hermanos gemelos las posibilidades de desarrollo aumentan a un 70 %.

De todos modos la celiaquí­a controlada a tiempo, es una enfermedad que no acarrea mayores complicaciones. Como madres debemos estar atentas al desarrollo correcto de nuestro bebé, para evitar complicaciones.

Fuente: Guía de bebés

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¿Protger al bebé de la celiaquía?


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La alergia al gluten, la celiaquía, es una enfermedad con una base hereditaria compleja. Aunque todavía no se conocen todos los genes que intervienen, se sabe que si uno de los padres tiene la enfermedad, la probabilidad de que su bebé la tenga se sitúa entre un 10% y un 50%. Investigadores de nueve países europeos, entre ellos España, han unido esfuerzos en el proyecto PreventCD con el objetivo de averiguar si es posible evitar el desarrollo de la enfermedad estimulando la inmunización oral en bebés.

 

“Para proteger al bebé de familias con riesgo, durante muchos años la norma ha sido aconsejar que se introduzca la ingesta de gluten a partir de los seis meses, aunque muchas familias lo evitan hasta pasado el año”, explica Gemma Castillejo, del hospital de Sant Joan de Reus. Sin embargo, esta medida podría ser inadecuada. Según la hipótesis que barajan los investigadores, se debería introducir antes, entre los cuatro y los seis meses. “Introduciendo el gluten en la dieta del bebé en pequeñas cantidades y coincidiendo con el periodo de lactancia materna permitiría modular el sistema inmune de tal manera que más adelante no se desarrolle la enfermedad”, explica Castillejo. “Funcionaría como una vacuna, el sistema inmune aprende a reconocer esta proteína y así ya no genera rechazo”, explica la investigadora.

 

En el ensayo participan 1.000 bebés europeos de familias con padres, madres o hermanos con la enfermedad. En España, participan más de 260 a través de tres hospitales, el hospital de La Fe de Valencia, el hospital de La Paz de Madrid y el Hospital Universitario Sant Joan de Reus. “Cuando nazca el bebé se recogerá sangre del cordón umbilical para analizarla y ver si tiene alguno de los dos genes que determinan el perfil genético de riesgo en celiaquía, el DG2 o el DQ8”, explica Castillejo. “Se cree que en el cromosoma 6 puede haber varios genes implicados, pero los que mejor se conocen son estos dos”, puntualiza. El 95% de los celiacos tiene el DQ2, y el DQ8, un 4%. Un 80% de las personas se diagnostican en la infancia.

 

Entre los cuatro y los seis meses, los bebés ingerirán cada día un preparado especial con 100 miligramos de gluten. A partir del medio año, la cantidad diaria irá aumentándose de forma gradual. “La idea es que logremos reducir a la mitad la cantidad de niños que desarrollan la enfermedad”, explica Castillejo. Durante tres años, se realizará un registro diario de lo que comen y analíticas de la sangre del bebé y la leche materna.

 

El proyecto parte de las evidencias de otros estudios en torno a tres variables: la edad de introducción del gluten, la cantidad y la lactancia materna. “La leche materna lleva linfocitos que benefician el sistema de defensas del bebé, por lo que ejercería un efecto protector que facilitaría la tolerancia”, afirma Carmen Ribes, jefe de gastroenterología pediátrica del hospital de La Fe.

 

Un estudio de 2006, publicado en Archives of Children, muestra que la introducción del gluten durante la lactancia reduce el riesgo de sufrir celiaquía en un 50% y que la mayor duración de la lactancia también se asocia a un menor riesgo.

 

Otro estudio publicado en JAMA en el año 2005 corrobora que el mejor momento para introducir la proteína es entre los cuatro y los seis meses. Concluye que empezar a tomarlo antes de los tres meses multiplica por cinco el riesgo de desarrollar esta enfermedad. Introducirlo después del medio año sería tarde para facilitar la inmunización oral.

 

En el proyecto también participan investigadores de la Universidad de Umea, en Suecia, país conocido por una epidemia de celiaquía. Entre 1985 y 1987, la incidencia de la enfermedad se multiplicó por cuatro, debido a que los fabricantes de alimentos para niños introdujeron mayores cantidades de gluten. La precisión de los registros clínicos suecos permitió determinar qué cantidades fueron perjudiciales o beneficiosas, y a qué edades.

Fuente: elpais.com