Gluten en medicamentos


Como celíacos no solo debemos preocuparnos por no comer gluten a través de alimentos y bebidas, sino también tener cuidado con los medicamentos que llegamos a ingerir, por lo cual el Dr. Carlos Murillo nos comparte a través del Grupo Celíacos Mexicanos en Facebook, un artículo muy interesante al respecto de la página Consumer Eroski.

El gluten es un complejo de proteínas que se halla en el trigo, centeno, avena, cebada y triticale (híbrido de trigo y centeno), además de en alimentos que los contengan (no sólo la harina). Pero también se utiliza en cantidades ínfimas en los medicamentos. En algunas especialidades farmacéuticas genéricas, se halla almidón como excipiente, por lo que las personas celiacas deben tenerlo en cuenta y leer el prospecto antes de tomar cualquier medicación.

El gluten es una proteína presente en el trigo, centeno, avena, cebada y triticale y sus derivados. Aunque se halla, sobre todo, en los alimentos, también puede haber trazas en otros productos, como medicinas, complejos vitamínicos y en la banda adhesiva de los sobres, entre otros. En el caso de los medicamentos genéricos, se usa almidón de trigo como excipiente. El término “almidón” se utiliza, a menudo, para denominar al producto industrial extraído de las semillas de cereales -trigo, arroz y maíz, entre los más comunes-.

A pesar de que el almidón de maíz y de arroz no tiene gluten, no sucede lo mismo con el almidón de trigo: en función de la forma de lavado al separarlo del gluten, puede contener trazas. Por ello, hay que evitar los alimentos que avisen en su etiquetado de la presencia de almidón y almidón modificado. Del mismo modo, hay que evitar los medicamentos que lo utilizan en forma de excipientes.

El almidón en fármacos

No obstante, un estudio realizado por especialistas del Colegio de Farmacéuticos de Vizcaya, presentado en las últimas “Jornadas Nacionales de Alimentación 2010”, asegura que “la mayoría de las especialidades farmacéuticas genéricas (EFG) están exentas de gluten y, en caso de contener, la cantidad es muy pequeña, incluso menor que en muchos de los alimentos etiquetados como ‘sin gluten'”. Los autores puntualizan que se ingiere el doble de gluten al tomar pan etiquetado como “apto para celiacos” que en un comprimido que lleva el máximo de gluten posible en su composición.

Para realizar el estudio, los expertos han solicitado información a los laboratorios responsables de la fabricación de los EFG, que se ha comprobado con las fichas técnicas de la Agencia Española del Medicamento y Productos Sanitarios (AEMPS) para conocer qué fármacos contenían gluten y en qué cantidad. Con los resultados, se pretende elaborar una guía para los pacientes con celiaquía. Los autores apuntan que la misma legislación ya obliga a controlar el contenido en proteínas de almidón de trigo que se utiliza como excipiente en los medicamentos.

Excipientes ¿para qué sirven?

Un excipiente es una sustancia distinta del principio activo del medicamento (responsable de la actividad farmacéutica), que se añade para conseguir la forma deseada -cápsula, pomada, comprimido o jarabe- y ayuda a que el principio activo se formule de manera estable, eficaz y, sobre todo, segura para el consumidor. La cantidad de fármaco que hay en una dosis es muy pequeña y, por ello, difícil de manipular. En algunos comprimidos, el excipiente representa el 90% de su composición.

Éste es el motivo por el que se agregan diluyentes, que aumentan el volumen del principio activo. Entre ellos, destacan el almidón, la lactosa, la sacarosa, el manitol o la levulosa. Usar uno en concreto depende de la forma final del medicamento, la vía de administración, la estabilidad del principio activo y el tipo de paciente para quien está indicado (enfermos diabéticos, celiacos, intolerantes a la lactosa, etc.): si es necesario que un jarabe infantil tenga buen sabor, se utiliza en general lactosa, mientras que si el comprimido debe disolverse en la boca se recurre a la sacarosa y, para las pastillas que se mastican, el manitol da sensación de frescor.

Los excipientes son colorantes, conservantes, sustancias aromáticas, diluyentes, etc. A pesar de que son, en principio, inertes, algunos de ellos pueden tener un efecto adverso y provocar intolerancias, alergias y reacciones cutáneas, entre otros efectos. Para evitarlos, algunos excipientes son de declaración obligatoria y hay que detallarlos en el etiquetado y en el prospecto del medicamento. Estos excipientes se expresan con la denominación común o internacional, con la letra E, si hay, y su número correspondiente. En la caja del medicamento tiene que ir sólo la letra E y el número.

En la web de la AEMPS se pueden consultar los prospectos de los medicamentos que están autorizados en España, de manera que los pacientes celiacos sepan cuáles son los medicamentos con gluten, los pacientes con diabetes o con intolerancia a la lactosa conozcan los fármacos aptos para ellos y los afectados de fenilcetonuria distingan las medicinas que contienen aspartato.

Anuncios

Alimento para celíacos en México


El día de hoy viendo el noticiero de la tarde -despues de una deliciosa comida mexicana y 100% libre de gluten- me encontré con la noticia más grata y deliciosa que pudiera escuchar, la UNAM (Universidad Nacional Autónoma de México), específicamente la Facultad de Ciencias Exactas ha desarrollado un nuevo alimento libre de gluten.

Este “alimento” es en sí una pasta o masa creada a partír de fécula de mandioca (también conocida como yuca, casava o casabe, y tapioca) y fécula de maíz, la cual serivrá para elaborar pan (de todo tipo, para hot dogs, hamburgesas, etc.), bases para pizzas. Esta hecha con un porcentaje de 80% tapioca y 20% maíz.

Según comentaban en la nota además de las ventajas para los celíacos (intolerantes al gluten) de tener un poco más de variedad es que será muy económico a comparación de los productos que existen en el mercado denominados como “Gluten Free”.

Maíz, fibra para la ensalada


Y seguimos con las notas relacionadas con el maíz, anteriormente te había compartido ya una, hoy te traigo otra que nos llega desde España:

El maíz es un alimento rico en hidratos de carbono y minerales como magnesio, fósforo y potasio. Además, es uno de los cereales más consumidos del mundo.

GRANO dorado nativo de América y con un protagonismo creciente en nuestra sociedad. El maíz, que se puede adquirir tanto en lata ya cocido como en crudo en una mazorca, se ha convertido en un buen acompañante en las ensaladas.

Esto se debe a que su contenido en hidratos de carbono le convierte en un “buen complemento de ensaladas”, según indican los expertos, ya que las verduras y hortalizas crudas aportan sobre todo vitaminas y minerales. La composición del grano varía de forma considerable según su elaboración y presentación. De esta manera, el grano de maíz cocido contiene más agua y menos calorías que el grano de maíz seco y tostado o frito, típico de los aperitivos salados.

Asimismo, el maíz cocido se vende por norma general en conserva, aunque también puede adquirirse fresco o congelado. Por lo general, el producto envasado contiene mayor cantidad de azúcares simples. Sin embargo, hay marcas con menor cantidad de azúcar añadido.

Fuera de las tendencias

Es un ingrediente muy común en todo tipo de ensaladas, aunque hay cierta tendencia a pensar que engorda, en parte porque lo asocian al maíz tostado o frito de los aperitivo salados. Este temor infundado hace que muchas personas no lo añadan a sus ensaladas. “Una cucharada sopera de maíz pesa alrededor de 20 gramos y aporta sólo 20 kcal”, coinciden los expertos. Insisten, además, en que el maíz cocido enriquece las ensaladas en vitaminas que, aunque no destaquen en cantidad, se suman al resto de nutrientes de la dieta.

Destacan en esta línea los carotenoides que dan color amarillo al grano, como el beta-caroteno o pro-vitamina A y los folatos; así como los minerales como magnesio, fósforo, potasio y sodio, si lleva sal añadida como conservante y saborizante. Al tratarse de un alimento vegetal, la fibra forma parte de su valor nutricional, alrededor de dos gramos por cada cien gramos.

En cuanto a la salud, el maíz es un ingrediente adecuado para aquellas personas que padecen enfermedad celíaca ya que es, junto con el arroz, uno de los cereales que carecen de gluten en su composición. Por otra parte, el consumo de maíz debe entenderse como un alimento rico en carbohidratos en caso de diabetes, ya que, según los expertos, cuatro cucharadas soperas de maíz cocido equivalen a una rebanada de pan de dos dedos de grosor.

Fuente: diariodenavarra.es

Maíz, regalo único de la naturaleza


Un alimento 100% mexicano y lo mejor de todo 100% libre de gluten.

Se trata de uno de los recursos más ricos que la naturaleza ha puesto sobre la Tierra, ya que sus bondades nutricionales y curativas son invaluables para el desempeño de nuestra vida diaria. No por nada, numerosos pueblos indígenas la consideran una planta sagrada.

Conocido en diversas regiones del mundo, el maíz tiene antigüedad de aproximadamente siete mil años; de hecho, las culturas de Mesoamérica (región ocupada por parte de México y América Central) basaron su economía en su cultivo, y su importancia radica, hasta nuestros días, en ser alimento básico y con grandes cualidades medicinales.

Esta gramínea (planta que produce granos) es originaria de México y de la América tropical en general —sin embargo, por su gran valor también se cultiva en Europa—; genera mazorcas con gruesos “dientes” muy nutritivos y su producción en México alcanza varios millones de toneladas anuales.

Por su precio es accesible a toda la población, y se consume particularmente en forma de tortilla, que es para los mexicanos el principal y más conocido derivado del mencionado cereal, aportando 59% de las calorías y 39% de las proteínas de la dieta promedio de los habitantes del país.

Si de nutrir se trata…
“El maíz es alimento de gran valor. Más de la cuarta parte de la gente lo consume en forma directa y habitual, recibiendo de él hasta dos terceras partes del total de elementos nutritivos. También es base de la dieta sustentada en proteínas animales, ya que la mitad de la producción mundial se destina a la alimentación de ganado y aves de corral.

Esta benéfica planta contiene hidratos de carbono (70 a 77%), proteínas (7% a 10%) y grasas (3% a 5%), además de minerales y oligoelementos (sobre todo flúor), así como agua y celulosa. Si bien durante muchos años se pensó que este vegetal tenía pocas propiedades, ahora se sabe que, combinado con otros alimentos, es tan suculento como cualquier cereal”, explica para saludymedicinas.com.mx el Líc. en Nutrición Luis Carrillo Toscano, asesor de la Asociación Mexicana de Diabetes, con sede en la Ciudad de México.

Este fruto de la tierra es energético y nutritivo, rico en vitaminas A y K, además de que, de acuerdo al Instituto de Nutrición de Centroamérica y Panamá aporta calorías, proteínas, hierro, fósforo y tiamina (vitamina B1 ). Por si fuera poco, el germen de su grano contiene aceite libre de colesterol.

Dicho cereal se emplea en la cocina en miles de formas diferentes: cocido, asado, guisado, macerado, tostado, como harina, en tortilla, con requesón, o en hojuelas, entre muchas otras. Asimismo, adopta peculiar aspecto al transformarse en la bebida alcohólica conocida como chicha, mediante la fermentación del grano con azúcar o miel, aunque, sin duda alguna, tortilla y tamales son los derivados que más se consumen, por no mencionar que combinarlo con frijol, calabaza y chile enriquece las propiedades nutritivas de cada uno de estos alimentos.

Existen distintas variedades de maíz: amarillo, blanco, rojo y negro, siendo el primero de ellos el de más alto valor alimenticio. En cuanto al grano, tras cosecharlo se almacena, permitiendo destinarlo al consumo humano o animal, para siembra y, dado que en México se utiliza principalmente para alimentarnos, es necesario que someterlo al proceso conocido como nixtamalización, el cual consiste en cocerlo en agua con cal, moliéndolo a continuación para obtener la masa que se destina a la elaboración de tortillas, tlacoyos, sopes, tamales y atoles, entre muchos otros deliciosos platillos.

Maravillas médicas y farmacéuticas
El maíz contiene ácido salicílico, elemento al cual se le atribuyen propiedades sedantes, analgésicas, antihemorrágicas (combaten dolor y sangrados, respectivamente), además de controlar colesterol y azúcar elevados. A su vez, estudios realizados a las barbas o “cabellera” han demostrado que tienen virtudes diuréticas; asimismo, se emplean para la bajar la fiebre, activar la secreción urinaria, en inflamación de la vejiga, enfermedades cardiacas y gota (acumulación de ácido úrico en las articulaciones) entre otros trastornos. Igualmente, como la infusión (té) de estos filamentos es inofensiva, puede consumirse cuanta se requiera.

Del mismo modo, dicho preparado se toma en diversos padecimientos, como inflamación del riñón, cálculos renales y para aumentar la presión sanguínea, así como contra enfermedades del hígado (incluso, en hepatitis), sin contar que se le considera antiespasmódico de acción efectiva e inmediata.

Por si fuera poco, cerca de 85 tipos diferentes de medicamentos utilizan maíz en su formulación, pues la fina capa que recubre a varios analgésicos está hecha de su almidón; las soluciones intravenosas que muchos pacientes necesitan contienen dextrosa, azúcar obtenido de la misma planta, y el agua en la que ésta se procesa industrialmente también se utiliza para fabricar algunos antibióticos y fármacos de gran demanda en el mercado de la salud.

“Tesoro” con mil rostros
Se conocen más de 3,500 usos diferentes para los productos que se extraen del citado cereal. Por ejemplo, en algunos lugares se recogen las mazorcas recién nacidas (llamadas jilotes), que se consumen hervidas o crudas, ó preparadas en salmuera. La mazorca desarrollada se puede cocinar al vapor o a las brasas, en tanto que en la molienda del grano en seco se produce harina para de hojuelas, frituras, botanas y aguardiente, el cual es empleado en la elaboración de bebidas alcohólicas no fermentadas.

El almidón (fécula de maíz) se obtiene de la industrialización del grano, y sus aplicaciones son variadas, ya que puede ser integrante de pastas y sémolas para sopas, mermeladas, confituras, goma de mascar, relleno de carnes, fabricación de salchichas, espesado de jugos de frutas, refrescos, cervezas y licores. Del grano también se extrae aceite, el cual tiene alto valor nutritivo y es de fácil digestión.

Se utiliza, asimismo, para la fabricación de productos de panadería, mayonesas y margarinas, mientras derivados del procesamiento de la plata se incluyen en pegamentos y tienen numerosos usos en las industrias farmacéutica, de cosméticos, textil, de pinturas, papelera e, incluso, petrolera, entre muchas otras.

En la industria
“Cada día se descubren nuevos usos del maíz —asevera el Lic. Carrillo Toscano— y, en numerosas ocasiones, los productos finales conseguidos favorecen más el ambiente que los derivados del petróleo.  Infinidad de jabones, geles y cosméticos incluyen derivados de esta gramínea como parte de su formulación, al igual que las lociones para afeitar”. También se utilizan algunos aminoácidos de alto valor alimenticio, como ácido glutámico, leucina y tirosina. La proteína del grano llamada zeina se emplea para obtener plásticos, barnices y lana artificial, mientras el almidón sirve como materia prima para la industria alimentaria, obteniéndose múltiples beneficios en panadería, confitería y cervecería, entre otros; a su vez, mediante procesos industriales se favorece a productos textiles, cosméticos, papel, materiales de envasado, lavandería y hasta adhesivos.

En la cinematografía mundial, elemento indispensable es el maíz con el que se elaboran las famosas “palomitas” que, saladas o dulces, son la golosina predilecta de los espectadores que las consumen por toneladas en grandes poblaciones donde el cine es la principal atracción masiva, de ahí que se mencione popularmente que quien no disfruta la película con su respectiva bolsa de rosetas, no puede apreciar la esencia del llamado “séptimo arte”.

Fuente: saludymedicinas

Científicos mexicanos afirman: es cancerígeno maíz que se consume en México


Lo que nos faltaba, si bien es sabido que como celíacos no podemos comer cereales (trigo, avena, cebada centeno) y algunos otros productos por contener gluten, la mayoría de nosotros nos refugiamos en el maíz, primeramente por ser nuestra base de alimentación como mexicanos, y segundo por que se puede elaborar comida deliciosa con él.

Sin embargo, me han compartido una nota que me ha parecido algo alarmante, el colmo… si esto es cierto ¿que vamos a comer?

Lean y saquen sus propias conclusiones:

EFE.-México.- Científicos advirtieron hoy que el maíz que consumen millones de mexicanos contiene “aflatoxinas”, sustancias cancerígenas naturales que atacan principalmente órganos como el hígado, riñones y pulmones.

El jefe del Departamento de la Unidad de Investigación en Granos y Semillas (UNIGRAS) de la Facultad de Estudios Superiores (FES) Cuautitlán, Ernesto Moreno Martínez, explicó en un comunicado que estas toxinas son producidas por hongos Aspergillus flavus y A. parasiticus.

Dijo que el consumo de manera constante y en pequeñas cantidades “es acumulativo y propicia el desarrollo de tumores; pero si se ingiere una sola vez, en dosis altas, puede producir intoxicaciones”.

El maíz, utilizado desde las civilizaciones prehispánicas, es un alimento básico para los mexicanos, quienes lo consumen principalmente como tortillas que acompañan con casi cualquier guisado.

Según el especialista, los hongos cancerígenos crecen en el grano de maíz durante su proceso de formación, pero también se ha detectado la presencia de las aflatoxinas en la copra, la semilla del algodón y el cacahuate, aunque aclaró que el maíz es el más afectado.

Moreno Martínez comentó que ante este problema un grupo de especialistas de esta unidad investigadora, que pertenece a la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), trabaja en el mejoramiento genético del maíz para hacerlo resistente a esas toxinas.

Fuente: terra.com